Miércoles 7 de octubre de 2026 · Edición de prueba

El Faro de Prueba

Edición difícil


Portada difícil

Los manglares de Bahía Mansa retienen más carbono del que figuraba en el inventario regional, según un muestreo de tres años publicado por el laboratorio de costas. El equipo midió el suelo bajo las raíces, no solo la madera visible, y encontró reservas que duplican el cálculo anterior en dos ensenadas.

El lodo fino atrapa el carbono durante décadas si el manglar no se drena. En las parcelas donde hubo camaroneras abandonadas, la reserva era menor y la recuperación, más lenta. El estudio pide que la restauración empiece por esas parcelas, antes de plantar en la línea donde el mangle ya está denso.

El informe no evalúa créditos de carbono ni propone venderlos. Se limita a corregir el mapa y a señalar los tramos donde un relleno portuario haría perder el suelo que más carbono guarda.

El equipo sacó testigos de un metro de profundidad en 48 parcelas, la mitad dentro de las dos ensenadas y la mitad junto al canal donde el puerto quiere ampliarse. Los testigos más profundos son los que cambiaron el total, porque el lodo más viejo no estaba en el inventario anterior.

El carbono del lodo se queda ahí solo mientras la marea sigue llegando. Donde un camino cortó el flujo, la capa de arriba ya había perdido parte de lo que los mapas viejos daban por guardado. Esas parcelas figuran en rojo en el mapa corregido.

Las camaroneras abandonadas están del lado este de la bahía. Ahí las raíces son ralas y el lodo es más fino. Replantar en la franja que ya está densa, dice el informe, suma poco al lado de dejar que la marea vuelva a entrar en esas parcelas.

El inventario regional usaba un solo promedio para toda la bahía, tomado de un estudio de 2014 que medía solo la madera. Reemplazar ese promedio por los datos nuevos de las parcelas es lo que duplica la cifra en las ensenadas y la baja en el borde drenado.

Un relleno en las parcelas del canal sacaría la capa de suelo que más carbono guarda por metro cuadrado, aunque con marea baja parezcan barro abierto. El informe lista las coordenadas y no recomienda una obra alternativa.

El laboratorio guardará los testigos cinco años para que otro equipo pueda repetir las mediciones. Las tablas están en el apéndice. Las autoras trabajan en el laboratorio de costas de la universidad regional y no recibieron dinero de la autoridad portuaria ni de ningún intermediario de créditos.