Un taller comunitario de Valdenorte fabrica prótesis de mano y antebrazo con plástico recuperado de botellas y envases. El filamento se produce en el mismo local con una trituradora y una extrusora armadas por estudiantes de la escuela técnica del barrio.
Cada pieza se diseña a partir de un escaneo con el teléfono y se ajusta en dos o tres visitas. El costo de materiales ronda los 30 dólares, frente a varios miles de una prótesis comercial. Hasta ahora entregaron 46 piezas, la mayoría a niños que necesitan cambiarlas a medida que crecen.
El taller aclara que no reemplaza la atención médica: trabaja con derivación de un centro de rehabilitación y las prótesis no son mioeléctricas. Busca voluntarios para clasificar plástico los sábados y una impresora más para acortar la lista de espera, que hoy es de cuatro meses.